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10 formas “Alternativas” de proponer matrimonio


Muchos hacen grandes preparativos para hacer una propuesta de matrimonio de ensueño, algunos son tan conmovedores, pero otros dan pena ajena. En este listado en descenso vemos 10 formas extrañas de proponer matrimonio a alguien. No recomendadas…

10. ¡Dícelo con rocas!

Es un tanto peligroso, pues si dice que no, lo más seguro es que te arroje la piedra que diga “no”. ¡Sería interesante ver que pasa! Pero para nada romántico, ¿o sí?

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9. Con una tarjeta en línea

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Es como si dijera: “Cariño, te quiero tanto, que la única manera de expresarlo es con estas palabras escritas por otra persona. También estoy demasiado ocupado para verte”. ¿Te gusta?

8. Con un iPhone

¿Es buena idea hacer una propuesta mediante un teléfono inteligente?

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7. Mediante un tatuaje

Es algo raro, pues si dice que no, cada vez que hagas un gesto o además lo recordarás.

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6. ¿Con salsa picante?

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Jamás me lo hubiera imaginado. Podrías decir algo así como: “¿Me pasas la salsa? ¿Ya leíste lo que contiene?”.

5. Con pizza.

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Saldría muy barato, especialmente si el día es 2×1. ¡Pero cuidado!, escoge una pizza que sea de su agrado. ¿Romántico? No, pero si te rechaza al menos puedes disfrutar de tu pizza.

4. En el chat

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No es la mejor manera de hacer una propuesta de matrimonio. Es otra de tantas pésimas formas de proponer matrimonio.

3. En el twitter

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Deadmau5 propuo matrimonio a Kat Von D de esta forma en diciembre.

2. Con una cortina de ducha.

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Una forma inusual de hacerlo.

1. Un anillo en tu intestino

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¿Que hay más romántico que darle a la persona que amas un anillo dentro de una caja azul? Un joven de Ingletarra al parecer encontró otra forma de guardar un anillo de compromiso: dentro de su intestino delgado. En 2007, robó un anillo de compromiso de platino para su novia al tragarlo en una tienda de joyas. La policía esperó por tres días hasta que el anillo fuera “evacuado”.

Vía: http://www.planetacurioso.com/

Tonterias hechas por amor. Parte 1

De acuerdo con The Huffington Post, a tan sólo 24 horas de conocerse, esta mujer conocida como Lesya, permitió que su novio le tatuara su nombre en la cara.

El hombre en cuestión, el tatuador Ruslan Toumaniantz, realizó el tatuaje con gigantescas letras góticas a través de las mejillas de Lesya. De hecho, ésta no es la primera vez que Toumaniantz hace esto. El año pasado alcanzó cierta notoriedad cuando hizo un tatuaje de una galaxia de estrellas sobre la cara de Kimberley Vlaeminck, en Coutrai, Bélgica. El asunto fue tan controversial, que él tuvo que huir de aquel país. “Es terrible. No puedo salir a la calle, me siento tan avergonzada, me veo horrible”, comenta Kimberley, quien ha tratado de quitar el trabajo de Ruslan.

De acuerdo con Lesya, la pareja pretende casarse. “Es un símbolo de nuestra devoción eterna. Me gustaría que me tatuara cada parte de mi cuerpo”, declaró.

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ANTES

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DURANTE SU SESIÓN
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ASÍ QUEDÓ

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CON SU GALÁN

 

VÍA: http://www.publimetro.com.mx/

 

El tatuaje como modo de vida: un estudio social

 ¿Qué lleva a alguna gente a tatuarse la cara o las manos? ¿Es el tatuaje un signo de personalidad o una moda demasiado extendida que se ha vulgarizado? Laurent Fintoni explora el mundo del tatuaje más extremo en Londres y conversa con esa gente que ha decidido que la tinta debe formar parte íntima (y visible) de su vida.

“Había un escritor irlandés que se quedó con nosotros en el estudio durante seis meses”, me explica Steve, mi tatuador en Divine Canvas. “Dijo que éste era uno de los sitios más inspiradores y creativos en los que había estado. Le pregunté si iba a escribir sobre nosotros, pero él respondió que no habría palabras que hiciesen justicia a este sitio”.

1. La convención

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                                                                                                                                   Divine Canvas 

Divine Canvas es un pequeño estudio de tatuajes del norte de Londres, muy cerca, yendo a pie, de la estación de King’s Cross. Lo dirige Xed Le Head –una legendaria, y a primera vista una figura intimidante en el mundo de los tatuajes que merece una historia aparte– y es, tal como apuntó el escritor irlandés, uno de los lugares más fascinantes e inspiradores en los que he estado desde que llegué a Londres hace 13 años.

Acabé frecuentando Divine Canvas en los últimos meses de 2012 por accidente. En agosto la fotógrafa francesa Noor One me pidió que pasase un tiempo con ella en la convención de tatuajes de Londres para un proyecto fotográfico al que quería añadir un poco de texto. Su idea era simple: visitar la convención –que tuvo lugar a finales de septiembre en Tobacco Docks de la capital– para fotografiar y entrevistar gente que tiene tatuajes en manos, cara o cuello, el tipo de tinta que no puedes esconder en tu vida diaria. Al haber percibido un ascenso de la cultura tatuajes en los últimos años, Noor quería explorar respuestas, para saber si esta moda respondía a una continuación de la posición tradicional del arte contra la norma o si indicaban un cambio en la visión de belleza y la aceptación de la individualidad completa de las sociedades occidentales.

Lo que sigue es un intento de dar respuesta a esta pregunta, y un vistazo a un mundo que apenas conocía hasta entonces, a pesar de mi pequeña y creciente colección de tatuajes.

Nos reunimos en la convención en una soleada tarde de sábado y procedimos a cazar a un colorido elenco de personajes que encajasen su perfil, algunos con unos pocos tatuajes, otros enteramente cubiertos de pies a cabeza, y aprovechamos para ir recolectando historias y retratos. Fue entonces cuando conocí al colectivo de artistas de Divine Canvas, que resultaron ser buenos amigos de Noor y nos dejaron usar su stand como base de operaciones para el día. Algunos de ellos también aceptaron entrevistas, incluido Steve, que recientemente se había unido a la tienda. Demostró ser un personaje muy interesante, tanto que al final del día decidí concertar una cita con él para esta pieza. Si iba a escribir sobre tatuajes, bien podía usarlo como una excusa para tener más tinta, pues tal y como podría decir cualquiera que se haya decidido a hacerse un tatuaje después de una borrachera o por ímpetu de juventud, una vez empiezas es difícil parar. O tal y como me dijo Steve, “los tatuajes son como la heroína, son más apetitosos”.

En una primera impresión, las convenciones de tatuajes pueden ser ligeramente intimidantes, pero si escarbas la superficie encontrarás un fascinante mundo, un verdadero microcosmos de la sociedad moderna: rockeros, chicos aficionados al hip hop, amantes del metal, turistas (bien perdidos, o bien pensando que la convención es una atracción válida para el día), padres, parejas, grupos de amigos, viejos, jóvenes, etcétera. Esta diversidad de visitantes es la que hace comprender, si es que esto es ya necesario, que el arte del tatuaje no necesita la alienación del mainstream para que participe todo tiempo de gente, además de atraer cada vez más la mirada de todo tipo de observadores.

Las personas con las que hablé en la convención tendían a ser a lo que me voy a referir a partir de ahora como “gente que vive por y para el tatuaje”, gente cuya motivación por tatuarse no responde a la actual popularidad o la creciente aceptación en las sociedades occidentales de lo que en un momento fue una marca distintiva de separación. También solían ser artistas del tatuaje o trabajaban de algún modo en el mundo del tatuaje.

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“Llevar muchos tatuajes cambia el campo de mujeres que puedes escoger. Mejor dicho, de las que te pueden escoger a ti”. Steve – Artista de tatuaje

Aima Indigo es una artista declarada, modelo, camarera y propietaria de una línea de joyería. Una mujer jovial con una gran sonrisa que habló conmigo en la zona de fumadores de la convención entre actuación y actuación. Vestida con tacones altos, falda corta y un apretado corsé que mostraba un colorido surtido de tatuajes combinados con joyería que haría las delicias de Eric B. & Rakim, me explica de manera apasionada la división entre los que viven para el tatuaje y fashionistas, o sea, los que se tatúan por moda.

“Hay una gran diferencia entre moda y tatuaje como modo de vida. En los viejos tiempos era distinto, antes de que lo hiciera David Beckham. Veías a personas con tatuajes en los brazos y podías conocer su estilo de vida. Probablemente tendrían las mismas creencias y morales que tú. Podías saber más o menos qué tipo de persona eran”, me contó. “Sucedía de una manera casi tribal. Pero hoy, con los tatuajes de moda, la única manera en la que puedes decir genuinamente si una persona tiene el tatuaje como modo de vida es si lo tienen en las manos, la cara o el cuello”.

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“Aunque ahora los tatuajes hayan explotado en el mainstream esto no cambia la vida de los que han convertido los tatuajes en un estilo de vida. Se acepta a aquellos que se tatúan por moda, pero no a los que lo convierten en un estilo de vida. Si intentara conseguir un trabajo en HSBC mañana me dirían que me perdiera”. Aima – Modelo y performer

La exasperación en la voz de Aima demuestra la frustración que siente hacia lo que ella claramente ve como una pérdida del lugar tradicional de los tatuajes en la sociedad: una declaración que va en contra de conformarse con lo mínimo. Al haber venido para ver qué puede significar el auge de los tatuajes faciales y de manos, rápidamente me doy cuenta de que lo importante es la dicotomía en la que se encuentra el arte del tatuaje hoy en día, entre esos que están en él como modo de vida y los que están porque está socialmente aceptado y de moda. Para gente como Aima, los tatuajes de mano, cuello y cara son el último recurso para continuar con la tradición de los tatuajes como una manera de decir a la sociedad “jódete”, especialmente ahora que alguien se puede poner un tatuaje en su brazo sin poner en peligro su trabajo.

Conforme intentaba racionaliza sus opiniones sobre este tema en particular, Aima se va calentando y termina manifestando su enfado con una frase muy sencilla: “El jodido David Beckham: habría que dispararle en la cara”.

2. El estudio

Visité por primera Divine Canvas a principios de octubre, unas semanas después de la conferencia, y volví tres veces en los siguientes meses para acabar mi nueva pieza. Desde el momento en el que entré en el pequeño estudio me vi a mí mismo atraído hacia este fascinante mundo.

Durante mi corto tiempo ahí conocí a un ninja pelirrojo y vegetariano, a un arquitecto de 60 años que viaja regularmente desde París para que Xed le tatúe su cabeza, un gangster, nerds del anime, un hombre que ha instalado un pequeño equipo de sonido Funktion One en la tienda, un hombre negro cuyo pecho está cubierto enteramente por swásticas y un chico joven que se pasa el día en la tienda y al que le apodan Four Lions por su similitud con un personaje de la película de Chris Morris del mismo título.

Al igual que la convención, la tienda demostró ser un fascinante microcosmos, esta vez de la vida de Londres y directamente en oposición a la idea que tienen algunos de que la capital es un lugar frío y solitario. A pesar de estar aparentemente cerrado al mainstream, la tienda es el corazón de una comunidad de profesionales, clientes, amigos y cualquiera que esté dispuesto a abrir sus puertas y dejar sus preconcepciones en la calle.

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“La gente lleva bonitas camisetas de diseño, o bonitas piezas de joyería. Así que, ¿porque no decorar tu piel? Joe – Artista de tatuaje

Divine Canvas está ubicada en una parte de Caledonian Road que también incluye un pequeño grupo de tiendas y restaurantes eritreos. El sitio que está al lado se llama Sweet Café and Bar. Mientras esperábamos de pie fumando un cigarrillo durante mi primera sesión, alguien salió del bar y saludó a Steve al pasar. Steve se giró y me dijo que era un dibujante político eritreo en el exilio. “Por sus viñetas, por supuesto”, añadió con una sonrisa cómplice.

En el lavabo del estudio hay una serie de instrucciones sobre cómo encoger una cabeza y que parecen bastante auténticas. Enfrente hay una pizarra. Ese día había escrita la palabra ‘amor’. Las paredes del estudio están cubiertas con parafernalia relacionada con los tatuajes: fotos, imágenes, diseños, montajes y recortables. Hay una apabullante cantidad de imaginería histórica, tribal y religiosa relacionada con los tatuajes, con una swástica que luce prominente en distintas formas y propósitos, incluyendo lo que parece ser un pequeño santuario. “Las swásticas tienen una historia fascinante”, me explica Steve. Al haber vivido en Japón durante un tiempo he aprendido a desprenderme de esa reacción negativa que se suele tener hacia el símbolo en el mundo occidental, pero no tenía ni idea de cuánto se había extendido el símbolo a lo largo de la historia de la humanidad.

La tienda, y sus diversos artistas, se especializa en diseños basados en principios sagrados de geometría, y algunos de los diseños que cuelgan por ahí –a menudo las cosas que terminas mirando fijamente cuando te tatúan– son profundamente hipnotizantes y atractivas. Como la heroína.

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“A veces la gente intenta sacarte fotos en el metro, intentan disimular como si estuvieran usando el teléfono para otra cosa, pero se olvidan de quitar el flash. London tiende a estar guay, aparte de los turistas”. Iris – Artista de tatuaje

3. Un rito de iniciación

De vuelta a la convención, me llevan a través de los muelles para llegar hasta el próximo entrevistado: hay que encontrar un sitio escondido, ya que se supone que está trabajando. Gunter es calvo, un hombre de treinta y tantos con piercings, con un tatuaje bello y complejo que va desde su brazo derecho hasta la mano, una camiseta de color amarillo chillón con un símbolo de peligro y unas gafas redondas, una combinación que le hace parecer a la vez nerd e intimidador. Un francés ubicado en Londres desde hace más de diez años que empezó a tatuarse después de años  perforándose. Mientras estamos en un pasillo gris detrás de la convención, Gunter articula a su propia manera la dicotomía entre tatuarse como un modo de vida y tatuarse por moda.

“La gente hoy quiere hacerse un tatuaje porque es lo que hay que hacer, no porque haya un motivo detrás, y es algo que me entristece. Al mismo tiempo, antes que esto tener un tatuaje tenía un significado tácito de que no te sentías aceptado. Este significado intrínseco detrás de muchos tatuajes ha desaparecido. La gente tiene tatuajes del mismo modo en que se afeitan por la mañana, se ha vuelto parte de nuestras vidas”, me explica, dando a entender que no es la primera vez que reflexiona sobre esto. “Y cuando digo significado también me refiero a identidad. Los tatuajes eran una forma de identidad mientras que ahora alguien puede escoger un diseño pseudo-japonés sin tener ningún conocimiento o interés por la cultura y el arte japonés”, añade.

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“La gente hoy quiere hacerse un tatuaje porque es lo que hay que hacer, no porque haya un motivo detrás, y es algo que me entristece.” Gunter – Tatuador

El modo en que Gunter desmenuza los cambios en el modo en que la sociedad occidental se relaciona con los tatuajes es tan articulado y brutalmente honesto como sólo puede hacerlo una persona realmente apasionada y dedicada a la causa. Su idea de que los tatuajes solían implicar identidad hace referencia a las observaciones de Aima sobre lo tribal. “Hoy en día, si tienes 18 años y escuchas hip hop probablemente te harás un tatuaje de estilo Chicano. ¿Rock? Te harás pájaros. ¿Heavy Metal? Te harás calaveras y huesos. Y así con todo. Se ha convertido en un sello y ha dejado de ser una identidad. Ya no es un rito de iniciación”, dice, añadiendo que nada de todo eso le interesa. “Los tatuajes ya no son una representación de la persona que habita la piel. Sigue siéndolo en determinadas partes del mundo de los tatuajes pero, por norma general, es algo que se ha perdido. Hoy en día la gente quiere un dibujo hiper-realista de algo para que adorne su piel”, dice antes de añadir, con tono sarcástico, que “si quisiera eso me pondría una camiseta”.

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“Los tatuajes ya no son una representación de la persona que habita la piel. Eso se ha perdido. Hoy en día la gente quiere un dibujo hiper-realista para que adorne su piel. Si quisiera eso me pondría una camiseta”. Gunter – Artista de tatuaje

Esta idea del tatuaje como rito de iniciación se remonta a algunas de las antiguas raíces tribales del arte, así como una explicación recurrente al hecho de que un artista de tatuajes escoja tatuarse las manos, el cuello o la cara. Parece que los artistas jóvenes prefieren esperar a ser reconocidos en su círculo antes de añadir uno de estos tatuajes a su colección. También es una de las claves que explican por qué la mayoría de artistas con los que he hablado, con algunas pocas excepciones, admiten que rehusarían tatuar a alguien en esas partes del cuerpo, a no ser que fueran también artistas de tatuajes o ya tuvieran la mayor parte de su cuerpo cubierta.

Me hice mi primer tatuaje en verano de 2009, en un estudio que se llamaba Kids Love Ink situado en el sudeste de Londres. Una de las cosas que recuerdo con más claridad de esa experiencia era una señal en el mostrador que indicaba que no tatuarían a nadie en sus manos a causa de las implicaciones que eso podría tener en el entorno laboral y en la aceptación social en general. Cuando pregunté por qué era necesario puntualizar esto a la gente, uno de los trabajadores me dijo que habían recibido una avalancha de gente interesada en tatuarse la mano tras la aparición de alguien en Gran Hermano. “La mayoría de gente no es consciente de la importancia de esa decisión”, añade.

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“A algunas personas de mi profesión no les gusta, pero una vez hablas con ellos y les explicas cómo piensas se lo toman generalmente bien” Alain – contratista de obra

4. Tatuajes y tabús sociales

No solo escogí a Steve como mi tatuador por nuestro encuentro en la convención. También le escogí porque trabaja sin pistola, un estilo de tatuar que se conoce como “hand-poking” que está más cerca de los verdaderos origines del arte y que quizá es más conocido en su encarnación japonesa, irezumi. En su acepción habitual significa literalmente “insertar tinta”, mientras que otra definición aceptada es “decorar el cuerpo”.

Durante nuestra segunda sesión me cuenta que las endorfinas de nuestro cuerpo se agotan al cabo de aproximadamente tres horas. Después de este punto, si sigues tatuándote es una cuestión de convicción. El hand-poking es mucho menos doloroso que el tatuaje con pistola, pero también implica pequeños dolores. También es más lento, y después de tres horas incluso esos pequeños dolores pueden ser un problema.

Como Gunter y otros artistas que conocí en la convención, Steve se introdujo en los tatuajes de forma orgánica. Parece como si el mundo del tatuaje escogiera a los suyos. Acumuló la mayoría de sus tatuajes (algunos visibles, otros no) en su vida previa como carpintero y, tal como me lo dijo, “los tatuajes han sido una transformación, me han ayudado a convertirme en quién soy. Por este motivo, decidir tatuarme las manos fue un paso importante, porque siempre son visibles. Así que todo lo que llevó ahí es importante para mí”. También fue el único en sacar a colación el impacto sexual de los tatuajes. “Llevar muchos tatuajes cambia el campo de mujeres que puedes escoger”dijo, antes de añadir “mejor dicho, de las que te pueden escoger a ti”.

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“Para mi los tatuajes han sido una transformación. Me han ayudado a convertirme en quién soy” Steve- Artista de tatuaje

Durante esta segunda sesión, discutí con Laurent, otro artista de Divine Canvas, acerca del tema de este artículo. Al explicarle la idea original de Noor le pregunté qué ocurría cuando los tabúes de los tatuajes de hoy en día, el cuello, las manos o la cara, se convierten en la norma del mañana. Después de todo, si las mangas ya no son un problema para la mayoría de la gente, ¿como sabemos que las manos no serán lo siguiente? Laurent, cuyos tatuajes faciales se cuentan entre los más bonitos e intricados que he visto hasta la fecha, sugirió que en vez de abrazar los tatuajes faciales como algo aceptable, la sociedad quizá da marcha atrás y premia a aquellos que no lleven tatuajes, así que, en efecto, los tatuajes volverían a ser marginalizados de nuevo.

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“Una mujer me explicó que no se había dado cuenta de que nosotros, las personas tatuadas, éramos personas normales. Lo que es gracioso, porque somos en buena medida personas normales, sólo que con un poco de tinta” Delphine – tatuadora
Delphine es una joven artista de tatuajes francesa que trabaja en Divine Canvas. Al ser una amiga cercana de Noor, fue la primera persona con la que hablé en la convención. Su frente obstinada escondía un lado más suave tal y como descubrí al pasar tiempo en la tienda (ella era una de las nerds del anime) y fue la primera en apuntar las diferencias en recepción a los tatuajes visibles entre Londres e Inglaterra, y a un mayor grado, Europa.

“En Londres siento como que nadie me mira, pero en el sur de Francia, de donde vengo, me han insultado y pegado varias veces. París es horrible, con gente muy cerrada, y lo mismo ocurre con Suiza. Suecia era el único lugar en el que a la gente no le importaba para nada”, explica. Resulta que me encontré en Estocolmo para trabajar un mes después. De camino a la ciudad me di cuenta que había bastante publicidad genérica con tatuajes prominentes en el cuerpo de los modelos. Más tarde, sentado en el bar del hotel, me fijé en el diseño detallado del barman y le pregunté sobre la aceptación en Suecia del tatuaje visible. “Hay más tatuajes koi que señales de stop en esta ciudad”, responde.

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“Me hice las manos en diciembre del año pasado, cuatro años después de convertirme en artista profesional de los tatuajes. Me hice el cuello a la vez. Fue una confirmación de mi habilidad y mi establecimiento en la escena.” Delphine – tatuadora

Esta diferencia en la aceptación de los tatuajes entre Inglaterra, donde se calcula que uno de cada cinco adultos tiene hoy un tatuaje, y el resto de Europa se repite durante mis conversaciones. La historia del tatuaje es larga y compleja. Mientras que la práctica tiene raíces prehistóricas en muchas civilizaciones, así como un permanente atractivo y una continuada práctica, en occidente su aceptación parece que ha fluctuado diversas veces en los últimos siglos. Ha sido sujeto de curiosidad, una marca que indica que perteneces a la alta sociedad, un indicador de criminalidad y más recientemente un accesorio de moda aceptado, con una serie de celebridades sumándose a la práctica en la última década.

Explicando su elección de cubrirse de cabeza a pies de tatuajes, Joe, un artista de tatuajes grande, musculoso y, a primera vista, un poco intimidante, me explicó que “trabajar con los tatuajes me permite hacer lo que quiero, decir lo que quiero, llevar lo que quiero y actuar como quiero. Me puede expresar plenamente en distintos aspectos de mi vida porque me da un sueldo decente y no necesito conformarme. La gente lleva camisetas bonitas de diseñador o piezas de joyería, así que, ¿por qué no decorarse la piel?”

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“[Los tatuajes] son un buen sistema de filtro. Algunas personas me pueden mirar asustadas, lo que es estúpido porque soy un buen tipo. Si alguien me mira y tiene esta opinión cerrada de mirar sé que no quiero hablar con él realmente. Eso les corta. Hace a las personas más cerradas”. Joe – tatuador
Los tatuajes faciales y de mano como una práctica embellecedora y decorativa parece una manera probable de que la sociedad los acepte abiertamente algún día. Mientras escribía este artículo apareció la noticia de que en la República Checa Vladimir Franz, un compositor de ópera y pintor, era candidato a presidente y en las encuestas llevaba un 11%. ¿La razón por la que le menciono? Esta cubierto de tatuajes de cabeza a pies. Sorprendentemente, los votantes potenciales sometidos a preguntas sobre su candidatura dieron poca importancia al hecho de que llevase tatuajes mientras que Franz los consideró irrelevantes en la discusión, argumentando que “un tatuaje es un signo de libre voluntad y que no daña la libertad de los demás”.

¿Puede la sociedad evolucionar en su aceptación de la individualidad y la concepción de belleza para incluir tatuajes de mano y faciales? La histórica fluctuación del significado de los tatuajes dentro de la sociedad occidental, así como su naturaleza cíclica, me hace pensar que no estamos tan lejos. La aparición de Franz me recordó que las cosas pueden cambiar.

¿Qué necesitaría para tatuarme algo que no pudiese esconder? Eso es lo que me preguntaba al visitar Divine Canvas, hablar con sus miembros y observar su propia colección. Estar expuesto a buena parte del trabajo más exquisito y complejo me hizo considerar dicha opción. Pero no sólo no cumplo los prerrequisitos que han apuntado aquellos con los que he hablado, a fin de cuentas aún no contemplo la opción por motivos profesionales.

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“Quiero que no haya una sola parte de mi piel más allá del contorno de los ojos. Quiero que mi cuerpo sea completamente sólido. Hasta que no llegue ahí no voy a parar”. Jay Read – empresario y propietario de una marca de street wear.

Amo los tatuajes, pienso que no son sólo una bella forma de arte, pero cuando se hacen bien, también son una de las formas más puras de autoexpresión. En unos tiempos en los que la conformidad impera, la autoexpresión es algo que a menudo muchos reprimimos como un automatismo. Puede que algún día cambie de opinión, con o sin la aprobación de la sociedad, pero ahora entiendo lo que significan dichos tatuajes, algo que me faltaba antes, y ahora tengo un respeto que nunca perderé hacia los que tomaron la opción.

Si queremos que evolucionen los tatuajes que están socialmente aceptados, antes tenemos que lidiar con otro de nuestros hábitos. “Recientemente aparecí en un programa de televisión de la BBC3 sobre cuerpos modificados”, me explicaba Delphine mientras acababa nuestra entrevista. “Desde entonces la gente me ha parado en la calle porque me ha reconocido y una mujer me explicó que no se había dado cuenta de que nosotros, las personas tatuadas, éramos personas normales. Lo que es gracioso porque somos en buena medida personas normales, sólo que con un poco de tinta”.

Via: http://www.playgroundmag.net/